Una vez leí que cuando se termina una relación que marca no hay que intentar olvidarla, sino aprender a vivir con ello, con el dolor que puedes soportar.
Yo por experiencia propia sé que es cierto, también sé que el corazón se hace duro y que aunque salgan brotes de esperanza los martillos de las dudas los machacan y hacen una pasta que no sirve para nada más que endurecer más el corazón, haciéndolo de una roca tan dura como frágil y débil , muy débil. La verdad es que soy débil , y soy así por la vida. Sé que jamás seré una persona dura y sé que todas las personas que pasarán por mi vida me marcarán y harán que cambie y que piense. Pero y qué más da si aún siendo débil siempre me levanto de cada caída al vacío, y , al levantar la mirada y mirar el precipicio pienso si he caído desde ahí y me he levantado , qué no puedo hacer? No me siento ningún Dios , no.
Desde la memoria también se puede caer, a laberintos de la mente donde cualquier rincón puede ser un callejón sin salida y donde quedarse para siempre lamentando un error. Un error de dimensiones normales, tan solo el corazón consigue hacer de catalizador y aumentarlo exponencialmente, donde las lágrimas lo riegan de penas y crecen hojas negras de desilusión. Pero , acaso no puedes vivir con ello, y que esas lágrimas no sirvan para regar la experiencia, y para que crezca tu ilusión? Avanzar con cada tropiezo es posible y cada vez los tropiezos son menos graves y cada vez te levantas antes y siempre, SIEMPRE con la misma ilusión del primer día, siempre deseando poder descansar sobre el precipicio...
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